
Vacaciones que no serían vacaciones para muchos, pero que a mi me han hecho muy bien. He trabajado en un texto para un catálogo que me encargaron, he leído bastante, paseado en mi fiel bicicleta cuando llega la tarde y, sobre todo, he disfrutado de mi casa y de esta ciudad que tanto me gusta.
Como mi TV se descompuso la felicidad ha sido mayor. Lamentablemente no he podido ver películas en DVD pero tampoco es algo que mayormente me aproblema. Tengo donde hacerlo en caso de emergencia.
Por ahí he leído unos blogs en que discute sobre unos fondos adjudicados a Sergio lagos y sra. bajo otras circunstancias, habría comentado algo, pero ahora me da lo mismo. No tengo ganas de perder el tiempo con la vida ajena y menos con la forma en que se gastan la plata que les da el estado. Sería perder pólvora en gallinazos.
En marzo se inaugura una exposición de arte colonial en el Centro Cultural Palacio La Moneda llamada CHILE MESTIZO bajo la curatoría de una gran colega y amiga. Hemos estado trabajando en eso y creo que estar en algo que funciona es muy bueno para la cabeza y el espíritu. Me gusta mucho la mirada que tiene la exposición. Por fin las obras saldrán del contexto tan piadoso que se les ha conferido, Centro Cultural de Las Condes mediante, y se expondrán desde un lugar que las sitúa como testimonios materiales de nuestra historia.
Insisto que he invertido mucho tiempo en eso y todavía queda mucho más: trasladar obras, hacer cédulas de identificación, corregir textos, etc. Quedará todo my bonito, espero.
No puedo dejar de agradecer a mi fiel gato Nopal por las horas de compañía que me ha brindado mientras tecleaba sin parar. Desde acá mi reconocimiento a su amorosa presencia siempre en estado de sopor, porque, claro, es gato, imposible que no se duerma donde encuentre un lugar cómodo.
Y si de agradecimientos se trata, no puedo dejar de mencionar a don
GIEB que aportó el soundtrack final para mi trabajo.
Estas vacaciones también han sido la excusa ideal para hacer arreglos en la casa. Al barroquismo ya existente en mis paredes, le he sumado unos carteles realizados por don
Zenén Vargas, un pintor de carteles de micro que después del Transantiago ha tenido que hacer malabares para mantenerse con su oficio de tipógrafo popular.
Para los interesados en sus trabajos, les comento que tiene un local en Santa Rosa esquina Placer (qué nombre tan bonito para una calle, no?) y que los precios de sus trabajos son más que razonables. Yo me aperé con un cartel del recorrido 147 que pasaba por Recoleta y otro de Mote con huesillos heladito. Para los que tengan alma shuper, es bueno señalar que la artista visual
Bruna Truffa intervino el trabajo de don Zenén para la exposición Cambio de Aceite que se realizó en el MAC hace unos años.
Bueno, hoy es un día bonito y me tengo que peregrinar a SODIMAC en donde una cortina de baño debe estar esperando por mi.